Náusea y vómito por quimioterapia y cómo prevenirlos

Un medicamento siempre se indicará con propósito, sin embargo, en ocasiones ese efecto va acompañado de síntomas no deseados o reacciones secundarias que se relacionan a la forma como funcionan los medicamentos. Entre los medicamentos de quimioterapia la náusea y el vómito son de los efectos adversos más comunes ocasionados por la quimioterapia. Su importancia radica en que pueden afectar significativamente la calidad de vida y hasta influir en el apego al tratamiento. Gracias a los avances médicos de las últimas décadas, hoy contamos con esquemas de medicamentos muy efectivos que ayudan a evitar y a prevenir este tipo de reacciones adversas. El objetivo principal de tu equipo médico es la profilaxis, es decir, evitar que los síntomas aparezcan antes de que se presenten.

La náusea y vómito por quimioterapia pueden ser descritos o clasificados según el momento en que aparece en:

  • Aguda: Ocurren dentro de las primeras 24 horas después de la quimioterapia.
  • Tardía: Aparecen después de las primeras 24 horas y pueden durar varios días (generalmente del día 2 al 5).
  • Anticipatorios: Ocurren antes de recibir el tratamiento, a menudo como una respuesta condicionada por experiencias previas.
  • Tractores o de «escape» (Breakthrough): Síntomas que ocurren a pesar de haber recibido el tratamiento preventivo adecuado.
Clasificación de la náusea/vómito según dónde se originan y sus características

¿Cómo decide mi médico qué tratamiento preventivo darme? 

El factor principal para diseñar una estrategia preventiva es el potencial emetogénico de la quimioterapia, se refiere a la capacidad de ésta para ocasionar náusea y vómito. Éste se divide en cuatro niveles:

  • Alto riesgo: >90% de probabilidad de causar vómito sin protección.
  • Riesgo moderado: Entre un 30% y 90% de probabilidad.
  • Riesgo bajo: Entre un 10% y 30% de probabilidad.
  • Riesgo mínimo: <10% de probabilidad.

Existe medicamentos que por sí solos tienen un potencial alto, pero el riesgo de causar náusea o vómito también se incrementa en la medida que se incremente el número de medicamentos de quimioterapia que conforman un esquema de tratamiento. Además del potencial emetogénico, tu médico considera factores personales como tu edad (menor o mayor de 55 años), probabilidad de interacción con medicamentos usados para tratar otras enfermedades, tolerancia a los medicamentos, etc.

Medicamentos comunes usados para la prevención de la náusea y vómito

Dependiendo de tu riesgo, se te recetará una combinación de medicamentos. Los más frecuentes incluyen:

  • Antagonistas de receptores 5-HT3 (como Ondansetrón o Palonosetrón): Bloquean la serotonina, un transmisor clave en el vómito agudo.
  • Antagonistas de receptores NK1 (como Aprepitant o Fosaprepitant): Bloquean la sustancia P en el cerebro, siendo muy efectivos para el vómito tardío.
  • Dexametasona: Un corticosteroide esencial que potencia el efecto de los otros antieméticos.
  • Olanzapina: Ha demostrado ser muy eficaz para controlar tanto las náuseas como el vómito, especialmente en casos de alto riesgo.

Las dosis o combinaciones serán determinadas por el equipo médico dependiendo del tratamiento recibido o combinaciones de tratamiento. Es de suma importancia que tomes tus medicamentos exactamente como se te indicaron, incluso si no te sientes mal en ese momento. 

Opciones no farmacológicas para el control de náusea y vómito

Ante la presencia de este efecto adverso no todo es tomar medicamentos. Existen algunas medidas no farmacológicas que pueden ser de ayuda:

  • Evita estímulos que contribuyan a la náusea/vómito. En ocasiones algún sabor o aroma pueden desencadenar esta molestia. P. ej. hay personas a las que comer algo dulce les puede generar náusea después de haber recibido quimioterapia, en estos casos el evitar sabores dulces podría disminuir la molestia.
  • Sabores ácidos. El agregar sabores ácidos tales como limón, tamarindo, etc pueden incrementar la tolerancia a los alimentos.
  • Consumo de hielo. Mientras lo permitan las condiciones, el comer o masticar hielo puede ayudar a reducir la presencia de náusea o vómito.

La adherencia estricta a las indicaciones médicas aumenta significativamente el control de los síntomas durante todo el periodo de riesgo y ayuda además al equipo médico a conocer el efecto en caso de tener la necesidad de hacer ajustes en el esquema de medicamentos preventivos. Si presentas náuseas o vómitos de «escape», comunícate de inmediato con tu equipo médico tratante. Ellos pueden ajustar tu dosis o añadir un medicamento de una clase diferente que te ayude. Lo importante, es mantener comunicación para ayudarte a mantener un tratamiento efectivo.

No asumas que las náuseas son un «mal necesario» que debes aguantar. Tu equipo de oncología, especialmente las enfermeras, está ahí para evaluar tu riesgo y ajustar tu tratamiento para que te sientas lo mejor posible.


Bibliografía:

  1. Antiemetics: ASCO Guideline Update. J Clin Oncol 38:2782-2797.
  2. Antiemetic Prophilaxis for Chemotherapy-Induced Nausea and Vomiting. N Engl J Med 2016;374:1356-67.

Artículos recomendados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *